El milenio de Calvino

Actualizado: 14 ene 2024
Este texto inicia el homenaje de Caimán de anteojos a Italo Calvino en el centenario de su nacimiento (1923-2023). Hemos querido contextualizar la importancia de su obra a partir de la manera como grandes escritores hispanoamericanos de fin de siglo -Ricardo Piglia, Juan Villoro, Enrique Vila-Matas y Roberto Bolaño- lo leyeron y usaron sus conceptos expuestos en Seis propuestas para el próximo milenio para fijar un marco desde el cual se pudieran leer sus búsquedas estéticas y narrativas. Los narradores que sirvieron de puente a las nuevas generaciones se tomaron a pecho las propuestas -levedad, exactitud, visibilidad, rapidez y multiplicidad- para transitar el camino hacia el nuevo milenio.
Héctor Bujanda

Difícilmente exista un libro más influyente en los últimos treinta o cuarenta años (38 para ser más exactos) que Seis propuestas para el próximo milenio de Italo Calvino. Influyente en un sentido menos evidente de lo que esperaría el mercado editorial. No es un bestseller de esos que periódicamente viven celebrando picos de ventas; tampoco es materia obligada en escuelas, liceos o universidades, lo que lo habría convertido en un manual de recetas y consejos repetidos hasta el hartazgo. Por fortuna, su influencia en el campo de la literatura escapa a modas y deberes escolares.
Su durabilidad en el tiempo responde a otras cualidades, que lo hacen estar más cerca de un clásico: es un libro que está vivo, dispuesto a ser interrogado por un lector curioso. Precisamente por esa cualidad para durar es que Caimán de anteojos ha elegido Seis propuestas para el próximo milenio como el texto a partir del cual se estructura este homenaje que hacemos al escritor italiano.
Sugerimos que la obra de Italo Calvino, a la luz del centenario de su nacimiento, dejó una poderosa impronta en escritores hispanoamericanos que a la postre se convirtieron en maestros de las generaciones sucesivas. Esos nombres -Ricardo Piglia, Juan Villoro, Enrique Vila-Matas y Roberto Bolaño- escribieron a finales de la década de los 90 y comienzos del milenio páginas lúcidas y entusiastas sobre Calvino, buscando, más que desentrañar su obra, una manera de inscribir y posicionar las suyas, generar un marco desde el cual podíamos leerlos. Las propuestas de Calvino, sumadas a su obra vasta y diversa, sirvieron de faro en la búsqueda de un lenguaje, de unos modos de narrar, que pudieran servir de puente para las tendencias narrativas del nuevo milenio, hoy nuestro milenio.
Propuestas para el próximo milenio

De padre agrónomo y madre botánica, Calvino parecía destinado a ser un hombre de ciencias. Sin embargo, desde niño fue mostrando inclinaciones hacia la lectura y la escritura literaria. De las influencias de sus progenitores, de sus motivaciones personales, Calvino terminaría elaborando un mundo propio que lo llevaría a escribir una obra de tonos e inquietudes diversas, que cristaliza en buena medida las búsquedas de la literatura en la segunda parte del siglo XX: del realismo a lo fantástico, del malestar social a la narrativa conjetural; una obra obsesionada por la abstracción científica, por el carácter especulativo de la filosofía, por el saber enciclopédico, por los mecanismos narrativos de la tradición popular, por la literatura fantástica y los nuevos caminos que dictaba la cibernética.
Los cinco ensayos que el autor italiano preparó de manera meticulosa en los meses de 1985, con la finalidad de dar un ciclo de conferencias en la Universidad de Harvard para la prestigiosa cátedra Charles Eliot Norton Poetry Lectures (por donde habían pasado, entre otros grandes autores, Jorge Luis Borges, T.S Elliot y Octavio Paz), son influyentes allí donde para la literatura tienen un valor indiscutible: en el milagroso acto de transmisión de una palabra a otra, de un escritor a otro, de una generación a otra, como si el libro fuera parte esencial de una conversación que se ramifica en voz baja, y cuyo tema no es otro que las maneras de concebir la escritura de cara al próximo milenio, hoy nuestro milenio.
En la breve presentación de las conferencias, Calvino escribe: “Mi fe en el futuro de la literatura consiste en saber que hay cosas que sólo la literatura, con sus medios específicos, puede dar”. Seis propuestas para el próximo milenio es un libro indispensable para escritores y para quienes pretenden serlo. Nada de ese futuro que se imagina para la literatura, nos dice Calvino a lo largo de sus páginas, puede intentarse sin antes haber leído a los clásicos y a nuestros antecesores (la lista en el libro es amplia, pensemos en Ovidio Lucrecio, Dante, Leopardi, Boccaccio, De Quincey, Galileo, Lawrence Sterne, Borges, Chuang Tzu, Flaubert, Paul Valery, Proust, Thomas Mann, Mallarmé, François Ponge, Balzac, Gadda, Musil, Alfred Jarry y un largo etcétera).
La literatura, como parte del humanismo, es una carta escrita que se lanza en una botella al mar, y esa botella será recibida por otro escritor en alguna parte del mundo, lo que encadena palabras, propósitos, recursos, estilos y modos de leer. De esa fotografía largamente meditada sobre la tradición, Calvino hilvanó un cuerpo de valores, cualidades y especificaciones que sirven para orientar las tendencias firmes de la literatura: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad.
Seis propuestas para el próximo milenio -que son cinco propuestas en vez de seis, con lo que Calvino dejó una intriga sin solución- ha tejido un hilo de comunicación duradero entre varias generaciones de escritores desde finales de los años 80, cuando empezó su divulgación. Puede decirse incluso que su lectura atenta ayudó a divisar focos, a atender asuntos -virtudes las llamaría su autor- que terminaron haciendo cristalizar tendencias. En esas virtudes, podría describirse buena parte de la narrativa hispanoamericana de las tres últimas décadas.
Recepción de las propuestas en Hispanoamérica
Pensemos en nombres que son hoy “escuelas” dentro de la literatura hispanoamericana. Mencionaremos a cuatro, aunque citaremos a tres: Ricardo Piglia, Juan Villoro, Enrique Vila-Mata y Roberto Bolaño. Incluso a la luz de la obra consolidada, se podría decir, sin ánimos de encasillar la riqueza de estos autores, que Piglia comulga con el valor de la rapidez calviniana, entendida ésta como el gran trabajo de trasladar el tiempo real al tiempo de la ficción; la obra de Juan Villoro estaría más cerca del valor de la exactitud; la de Enrique Vila-Mata es una gran apuesta por la levedad; y la obra de Roberto Bolaño, sin duda, puede leerse a la luz del valor calviniano de la multiplicidad.
Ricardo Piglia, por ejemplo, no sólo citó a Calvino en varios de sus ensayos, también su obra y las búsquedas del autor italiano le permitieron posicionarse con respecto al tipo de escritura que estaba haciendo o quería hacer (a finales de los 90 sostuvo en una entrevista que su búsqueda estaba más cerca de Calvino que de García Márquez, es decir, más cerca de los juegos especulativos que de la narrativa que fabricada diferencias culturales). Llegó, incluso, a dictar una conferencia entrando en el nuevo milenio (2001), en la que proponía directamente la sexta propuesta, la que nunca alcanzó a escribir Calvino puesto que la muerte lo sorprendió antes de viajar a Harvard a dictar sus conferencias. Se preguntaba Piglia en ese texto: “¿Cómo se vería el futuro de la literatura o la literatura del futuro, desde el margen, en la periferia de las tradiciones centrales, mirando al sesgo?”
Piglia elabora la propuesta faltante a partir de la obra de Rodolfo Walsh, quien desarrolló en los últimos años de su vida un estilo donde se cuenta una experiencia a partir de la voz de otro. Para Piglia, la importancia del autor de Operación masacre radica en cómo introducir en la historia esa voz del otro que nos permite hablar de nosotros mismos, una voz de la calle que habla por nosotros.
La propuesta, la que le faltó elaborar a Calvino, sería la siguiente: “Me parece entonces que podríamos imaginar que hay una sexta propuesta, a la que yo llamaría el deslizamiento, el cambio de lugar. Salir del centro, dejar que el lenguaje hable también en el borde, en lo que se oye, en lo que llega del otro”.
Uno puede imaginar cuánto leyó Piglia a Calvino durante esos años. En sus “Nuevas tesis del cuento”, Piglia cita directamente el relato de Chuang Tzu sobre el cangrejo, que Calvino también cita en Seis propuestas para el próximo milenio. Como buen lector que era, podría decirse que Piglia tiene una estrategia con Calvino desde la periferia del mundo: complementar su planteamiento, llenar agujeros con otros modos de leer; hacer crecer el cuerpo de una reflexión a partir de lo que vendría después. Especular por caminos que se abrían a partir de las propuestas de Calvino.
El escritor mexicano Juan Villoro también publica en el año 2001 un libro de ensayos titulado Efectos personales. Libro que concentra rigor, sabiduría y pasión por autores-faro que le han servido para encontrar su propio camino como escritor. En un ensayo titulado "Calvino: el mapa de la lluvia", el autor mexicano recorre con admirable precisión las búsquedas del autor italiano que nació en un arrabal de La Habana. No pierde detalle ni momento para marcar el pulso y los cambios de un autor que lo probó todo en su tiempo. Es bueno resaltar que después de los primeros párrafos, Villoro introduce una cita explícita de Calvino que está en sus propuestas, asociada precisamente con la exactitud: "para los antiguos egipcios el símbolo de precisión era una pluma que servía de pesa en el platillo de la balanza donde se pesaban las almas".
Con esa precisión calviniana que busca sospesar el peso de las almas, Villoro recorre la obra del autor italiano e identifica esos momentos de ruptura donde el autor comienza etapas y supera estilos. En algún momento, haciendo gala de la exactitud que lo ha acompañado a lo largo de los años, Villoro describe a Calvino como "un escritor de bata blanca, que dispone de ecuaciones y valencias químicas para los afectos". Con un hilo tendido a lo largo del ensayo, Villoro vuelve a tomar partido por la exactitud. A propósito del libro Las ciudades invisibles (1972) llega a preguntarse "¿cuál es la ley maestra de este mundo? La respuesta de Calvino es otra forma de definir su estética de madurez: 'el placer es un hecho de precisión".
A pesar de que el título del ensayo -alude a la cita "la fantasía es un lugar en el que llueve"- quiere resonar con el comienzo de la conferencia de Calvino sobre la visibilidad, es claro que la intención de Villoro es dibujar un mapa, una distribución, una territorialización de hitos, un juego de distancias y relaciones en la obra de Calvino; con sus libros, motivos y momentos de ruptura. Su placer como lector se concentra en identificar, ubicar, darle un peso y elaborar una distancia. Un gesto y una búsqueda -la precisión- que se emparienta con la propia obra ficcional del gran escritor mexicano, donde el peso del territorio y los espacios -como en los mapas- es decisivo para el desarrollo de la trama.
Por otro lado, en un ensayo publicado por Enrique Vila-Matas en su libro El viento ligero de Parma (2008), el escritor recupera el valor de la multiplicidad que Calvino propuso en la última de sus conferencias. Lo hace para describir la gran novela de Roberto Bolaño, Los detectives salvajes (1998), la cual, siente, es una novela que gracias a un deslumbrante trabajo de lenguaje, logra captar un universo en desorden que suena como un furioso río de voces: “esas voces son astillas supervivientes extrañas a cualquier órbita”.
El ensayo de Vila-Matas se titula “Bolaño a la distancia” y desarrolla un juego de acercamientos y distanciamientos que le permiten tomar posición con respecto a su propia obra, a la que por momentos tilda de estar animada por el valor calviniano de la levedad -el arte de quitarle peso a las palabras, a los personajes, a la estructura: “Al escribir la primera línea de este comentario al libro de Bolaño me había propuesto ser ágil, seguir la estela de aquello que siempre persiguió Leopardi —me refiero a su deseo de quitar al lenguaje su peso hasta que se asemejara a la luz lunar— y sin embargo heme aquí convertido en un hombre que ha quedado enredado en el mundo de la multiplicidad de Bolaño, ese escritor que ve el mundo como un enredo, una maraña o un ovillo”.
De cualquier modo, este texto de uno de los escritores más importantes de Hispanoamérica en las últimas décadas -Vila-Matas-, referido a quizá el escritor más influyente que ha tenido la narrativa latinoamericana desde los escritores del Boom -Bolaño- sólo podía ser posible a la luz de esas dos cualidades que Calvino definió de manera tan ejemplar: la levedad y la multiplicidad, dos valores que se transmutan, dependiendo de los pesos o de las interrelaciones y planos del relato.
Para definir su escritura, Vila-Matas apela a una reflexión que calza perfectamente para describir la escritura de Bolaño y de otros escritores de esa generación, como el propio Piglia, que aspiró también a la multiplicidad: “una novela puede ser construida como un tapiz que se dispara en muchas direcciones: material ficcional, documental, autobiográfico, ensayístico, histórico, epistolar, libresco”.
Esta presentación ha querido enunciar algunos mecanismos que han usado o están utilizado escritores que tienen una obra reconocida dentro de Hispanoamérica. Ha sido un modo de invitar a la lectura de Calvino y rendirle homenaje al padre de grandes ideas que han terminado consiguiendo su forma definitiva en la práctica escritural de otros escritores y, más decisivamente, en el nuevo milenio hispanoamericano, hoy nuestro milenio.
REFERENCIAS
Bolaño, Roberto. Los detectives salvajes. Anagrama 1998
Calvino, I. (1990). Seis propuestas para el próximo milenio. Ed. Siruela/Bolsillo. Madrid, España.
Piglia, R. (2001). Formas breves. Anagrama, Barcelona.
Piglia, R. (2014). Antología personal. FCE, México.
Villoro, J. (2001). Efectos personales. Anagrama, Barcelona.
Vila-Matas, E. (2008). El viento ligero de Parma. Sexto piso, México.





Comentarios